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EDITORIAL
Noviembre 2007
Impera la
situación de juego
Pensaba en otro texto para este editorial, pero lo aplazo para otra ocasión. He
leído una entrevista a Xavi que se publicó el pasado día 16 de octubre en AS,
desarrollada por el periodista José Damián González. De esa lectura me surgen
ciertos análisis respecto a las declaraciones vertidas por el magnífico jugador
del Barsa y de la Selección. Me gusta cuando se habla o escribe de fútbol, del
juego, de táctica. No me gusta que con el pretexto del fútbol se hable o escriba
de circunstancias del entorno que nada tienen que ver con el contenido
futbolístico. Casi siempre los comentarios y textos resultan vacíos de
contenido, como si decir que un edificio es muy alto supusiese que se está
hablando de arquitectura. Por eso celebro que un jugador trate sobre el juego
del fútbol. Pero razonando sobre opiniones vertidas en la citada entrevista,
observo que se cae en contradicciones técnicas que precisan aclaraciones.
Analizo
conceptos por orden de aparición en la entrevista. Todos referidos al partido
que nuestra selección disputó en Dinamarca y que finalizó con el resultado
favorable de 1-3. Xavi comienza indicando que la selección jugó muy bien en la
primera parte teniendo el balón y que en la segunda se perdió ese hilo conductor
porque Dinamarca buscó un Fútbol más directo y frontal. El buen manejo y
distribución del balón no dependen del tipo de ataque que haga el rival. Además,
en todo caso, puede ser mejor para manejar el balón cuando se roba tras un
ataque directo del equipo contrario que cuando se roba tras un ataque indirecto
que nos obliga a correr más tras el balón. Posteriormente, el jugador indica que
Luis ha llevado un estilo a la Selección Española, estilo que dice tener claro:
“Tener siempre el balón, quitársele rápido al rival y hacerle circular para
crear superioridad por las bandas”. Esto no es un estilo de juego, porque se
trata de objetivos de cualquier forma de jugar.
El estilo está en las variantes tácticas que se empleen, y Luis se distingue,
precisamente, por la falta de un estilo definido, por el empleo de variantes
tácticas muy cambiantes de un partido a otro.
El párrafo
que refleja mayor contradicción es el referido a la forma de pasar el balón
teniendo en cuenta quien es el compañero destinatario en cada caso. Aquí, las
palabras del futbolista son: “no es lo mismo visualizar y ejecutar un pase si el
receptor va a ser, por ejemplo, Fernando Torres u otro delantero”. El momento,
la fuerza, la dirección y el destino de los pases dependen del espacio en que se
encuentren el poseedor y el receptor, y sobre todo, aparte de otras
consideraciones, de la distancia entre el compañero que espera el balón y el
rival que le está marcando. Impera la situación de juego, no el nombre de los
compañeros que solicitan el pase. Decir que Xavi es un gran jugador resulta una
evidencia. Pero cuando juega, y cuando realiza los pases, actúa en función de
las circunstancias del juego. No se para a pensar en el nombre de sus
compañeros. Toma la decisión y ejecuta teniendo en cuenta las referencias de
balón, compañeros, contrarios, espacio y distancia a porterías. Y lo hace muy
bien.
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