Entrenar para jugar bien y competir mejor
La labor del entrenador profesional de fútbol es sumamente compleja, abarca muchos aspectos para el desarrollo integral de su cometido. Hace tiempo que llevo distinguiendo diez tareas muy concretas que el responsable técnico de la plantilla ha de tener en cuenta: atender a todos los componentes del modelo de competición en fútbol, implantar y desarrollar una adecuada metodología de entrenamiento, procurar una mejora integral de cada uno de sus futbolistas, plasmar los principios fundamentales del juego, utilizar las variantes tácticas que crea convenientes, desarrollar en el entrenamiento los principios fundamentales del juego y las variantes tácticas, orientar colectivamente las acciones de sus jugadores, orientar el juego del equipo durante el partido sin interferir en la toma de decisiones de sus futbolistas en la zona activa de juego, dirigir a su equipo técnico de trabajo y atender a los medios de comunicación. Pero, todo ello podría resumirse en una frase: entrenar para que su equipo juegue bien con el objetivo de ganar.
La táctica, la técnica, la condición física específica y la preparación psicológica son los cuatro factores de rendimiento en fútbol. También clasificados como capacidades cognitivas, coordinativas, condicionales y mentales. A veces habrá que desarrollarlas separadamente, pero la importancia reside en simultanearlas. En cualquier caso, donde existe un gran déficit de entrenamiento actual es en el desarrollo de la táctica. El modelo globalizado es, desde hace mucho tiempo, el presentado por casi todos. Es muy adecuado, aunque a veces se precisa el trabajo analítico. Además, se necesita el modelo estructurado, adaptación del entrenamiento que yo indico para el desarrollo de las variantes tácticas a emplear por cada uno. Pero la creencia generalizada es que el modelo globalizado se basa, simplemente, en hacer tareas colectivas con balón. Gran error. Jugar o hacer tareas con balón, sea en espacios reducidos o amplios, no significa, en sí mismo, desarrollar la táctica. Además del balón y de la inclusión de situaciones de juego, es absolutamente indispensable que cada tarea se diseñe con las pertinentes normas que lleven a los jugadores a moverse y ejecutar las acciones colectivas e individuales pretendidas.
Debo recordar,
otra vez más, que el verdadero dueño de la táctica es el jugador, porque táctica
significa capacidad para tomar decisiones durante el juego. Los entrenadores
somos los dueños del entrenamiento de la táctica, debemos facilitar y mejorar
la toma de decisión de los futbolistas. También somos los responsables de planificar
y metodizar un entrenamiento para que el equipo juegue bien, compita mejor y
gane. Gonzalo Arconada, amigo, colega y, principalmente, magnífico entrenador,
dice que “al futbolista hay que ponerle problemas en los entrenamientos para
que encuentre soluciones en los partidos”. En esa frase se resume perfectamente
cómo deben diseñarse las tareas colectivas de entrenamiento y cuales son sus
objetivos para el juego y para la táctica. Debemos reflexionar, desterrar las
recetas y la imitación. A los jugadores debe exigírseles lo que han practicado
en el entrenamiento, no lo que a cada entrenador se le ocurra desde la banda
durante el partido. Eso lo hacen muchos, sobre todo los que entrenan a equipos
profesionales sólo por hecho de haber sido grandes jugadores, careciendo de
la formación para entrenar. Esos mismos que en vez de ver el juego se dedican
a seguir con la vista el balón y gritar desaforadamente delante de su banquillo.