Eurocopa 2008, Selección Española y fútbol futuro
En todos los campeonatos internacionales de alto nivel se sacan conclusiones interesantes, principalmente cuando se trata de selecciones nacionales. La globalización también se ha implantado en el fútbol, ya no hay diferencias marcadas en el estilo de juego, pero se muestra un amplio abanico de variantes tácticas y emergen nuevos jugadores. En la pasada Eurocopa se han empleado formaciones muy diversas, partiendo todas de una línea defensiva de cuatro. Como punto de partida se busca una formación acorde con los jugadores alineados. En situación de defensa nunca se ha adoptado una posición de repliegue adelantada, o se ha hecho de forma inapreciable. Cuando se perdía el balón se acosaba o presionaba en el lugar de la pérdida para tratar de recuperarle, pero ante salida clara del rival siempre se optaba por un repliegue retrasado o intermedio. Hubo muy pocos ataques organizados, todo se basaba en un posicionamiento inicial a partir del que cada jugador se movía de forma aleatoria, sin movimientos previos establecidos. Debido al modelo de competición de nuestro deporte, el ataque no puede ser previsto, pero siempre debe ser organizado, porque así se facilita la toma de decisiones de los jugadores.
Nuestra selección desarrolló un juego interesante, mereció el triunfo conseguido. La formación inicial elegida era 4-4-2 y el rendimiento fue, digamos, normal. En un determinado partido se produce la lesión de Villa (magnífico delantero) y Luis da entrada a su inicialmente considerado “jugador número doce”: Cesc Fábregas. Esta circunstancia provoca un cambio de formación, se pasa a jugar con 4-1-4-1, y aparece el extraordinario rendimiento. En una selección como la española, donde poco o nada se tenía organizado y entrenado, la formación 4-1-4-1 implica la asociación de cuatro jugadores de altísima calidad técnico-táctica: Iniesta, Cesc, Xavi y Silva. Con esta asociación y con una sola referencia arriba (Torres), estos cuatro jugadores se incorporan mejor a los espacios de remate y mantienen mejor la posesión del balón, enviándole hacia el delantero sólo cuando la ocasión lo requería después de mover mucho a los rivales con su excelente sucesión de pases. A nivel defensivo, el buen trabajo del medio de contención, Senna, y la capacidad de los cuatro mediocampistas situados delante de él para “defender” la posesión de balón, salvan a una línea defensiva absolutamente deficiente (para mí), principalmente por la parte izquierda (Marchena-Capdevila). A lo que debe sumarse la labor del mejor portero del torneo: Casillas. Él evitó goles decisivos, ante balones muy difíciles de parar, en varios partidos.
Como indico en el planteamiento, el fútbol ha adquirido una gran globalización. Actualmente existe un constante trasiego de jugadores entre las naciones. Se forman equipos cosmopolitas. Han desaparecido los estilos de juego marcados por nacionalidades. Creo que esto es un avance, porque el desarrollo del juego debe basarse en sus Principios Fundamentales y en una serie de variantes tácticas universales entre las que todos pueden elegir las que van a aplicar. En defensa, se tienen más o menos establecidos los conceptos, pero por posicionamiento más que por acciones colectivas desarrolladas. Veo cierto déficit en el desarrollo táctico de movimientos de los centrales, a pesar de ser el único puesto desde el que un equipo puede manejar las zonas activas del juego. A nivel de ataque queda un gran camino por recorrer, no se tiene nada establecido. Se cree que el ataque siempre se improvisa a partir de una posición determinada, se olvida que desde un ataque organizado se facilita la toma de decisiones de los jugadores, que es, en realidad, la verdadera táctica. Se observan constantes balones largos y arriba desde los porteros, se suceden las dudas que acaban con pelotazos adelante incoherentes cuando se siente el mínimo acoso del rival, porque no hay nada organizado en ataque. Queda mucho camino que andar en el establecimiento y entrenamiento de las acciones colectivas en la situación de ataque.