Tópicos típicos en el fútbol profesional
El entorno del fútbol profesional está lleno de tópicos. Abundan por todas partes. Tópicos típicos y la mayoría falsos, que se multiplican en los partidos finales de cada temporada de competición. El tópico de la presión es muy recurrente y recurrido, tanto si el equipo se juega mucho a nivel clasificatorio como si no se juega nada: en el primer caso se manifiesta que “nos jugamos mucho y por eso tenemos una presión y una responsabilidad excesivas”; en el segundo caso se manifiesta que “no nos jugamos nada y nos falta la tensión necesaria para competir con eficacia”. Observamos con claridad la incoherencia que supone la coartada que se busca con el argumento de la presión. Cada partido es una competición es sí mismo, ganar los tres puntos en disputa suponen un reto deportivo tanto para el que se juega un puesto clasificatorio como para el que no se le juega. Los jugadores profesionales no se cansan de manifestar que no les gusta perder ni en los entrenamientos. ¿Entonces?
También recurrido y recurrente es el tópico del cansancio. Una frase se repite hasta la saciedad: “estamos cansados porque ya estamos a final de temporada y hemos disputado muchos partidos”. Otra incoherencia. Resulta que al principio de la temporada no juegan bien porque todavía no está acoplado el equipo, en mitad de temporada emplean la banal disculpa de que es un momento crucial en el que los equipos su juegan mucho, mientras que al final de temporada recurren al mencionado cansancio. Voy a ponerlo en letra negrita para que se entienda bien y para reforzar mi compromiso de demostrárselo a quien quiera:
es imposible que se produzca el síndrome del sobreentrenamiento en los jugadores de nuestra Liga, tal como se entrena y compite en nuestro país. Las cargas de entrenamiento que se emplean, en intensidad, volumen y complejidad, así lo demuestran. Además, podría corroborarse con cualquier test que mida la incidencia interna de la carga de trabajo, como, por ejemplo, el sencillo test de la albuminuria. Cuando se dice que un equipo está cansado, debería decirse que está mal entrenado tanto cuantitativa como cualitativamente.
El hecho de justificar muchas lesiones musculares en la superabundancia de entrenamientos y partidos, supone otra mentira comúnmente empleada. Tópico: “se ha roto porque tiene un exceso de entrenamiento y una gran acumulación de partidos”. No niego que pueda ocurrir en algún caso, pero la realidad, comprobada, es que en la mayoría de los equipos de nuestra Liga Profesional no se hacen ejercicios preventivos ni de fuerza compensatoria. Los ejercicios profilácticos de isquiotibiales, aductores y sóleo, así como los de reforzamiento de los abdominales y de la articulación de tobillo, no se realizan o sólo se emplean prácticamente a nivel testimonial. Ya sé que el mejor entrenamiento es el globalizado y el estructurado, precisamente soy un defensor de esos modelos y uno de los precursores de su adaptación y diseño. Pero el entrenamiento en fútbol es un proceso muy complejo que necesita de otros modelos y ejercicios que no solamente son convenientes, sino que son absolutamente necesarios. Hay muchos más tópicos que circulan impunemente, tapando una deficiente metodología de entrenamiento y unos criterios erróneos en la dirección de equipo.