Apología del esfuerzo II
En julio del año 2001 publiqué un artículo de opinión sobre este tema con el título de Apología del esfuerzo. Ocho años después retomo la cuestión porque no solo se repite ante el inicio de cada temporada, sino que aumenta. Temo que seguirá aumentando más, de forma directamente proporcional a la ignorancia y exageración de muchos comunicadores. Estamos en los últimos días de esta “pretemporada” y ante el inminente inicio de la Liga 2009-2010. La apología del esfuerzo vuelve a reflejarse en la mayoría de los medios de comunicación deportivos. La información futbolística magnifica los entrenamientos de los equipos engrandeciendo falsa y desmesuradamente los esfuerzos realizados por los futbolistas en las sesiones de trabajo. Se transmite a los aficionados que los jugadores están sometidos a unas cargas de entrenamiento de altísima intensidad y gran volumen. Comentarios y titulares que aluden a una especie de esfuerzo sobrehumano son aliñados con fotos de jugadores forzando cara de sufrimiento.
La mayoría de reportajes y artículos adornan falsamente el contenido del entrenamiento en pretemporada, presentándolo con un grado de implicación que no es tal. Sin embargo, analizando lo que se realiza en cada sesión comprobaremos que no existe la alta magnitud de esfuerzos que nos cuentan. Todo se envuelve en papel de celofán para presentarlo como algo grande, buscando un impacto. Los futbolistas se dejan llevar premeditadamente por esas exageradas descripciones de su trabajo y manifiestan que están agotados buscando el beneplácito de los aficionados. Las exageraciones mediáticas y la falsa exaltación del esfuerzo sirven como coartada para la poca aplicación al trabajo de algunos jugadores. Estamos ante un ingrediente más de la parafernalia que envuelve al fútbol profesional: la falsa imagen que nos ofrecen los medios de comunicación deportivos sobre los entrenamientos de pretemporada, exagerando, magnificando y desvirtuando el esfuerzo de los futbolistas.
Quiero terminar con un aviso para navegantes. Sé que no sólo se trata de trabajar mucho, sino de trabajar bien. Sé que los entrenamientos con más transferencia son los del modelo globalizado y estructurado que yo he desarrollado. Sé que la condición física es una herramienta al servicio de la táctica y del juego. Pero la realidad del fútbol profesional español es que se entrena poco y mal; aunque muchos apliquen la imbecilidad de que debe entrenarse poco pero con intensidad, olvidando (o mejor dicho, desconociendo, que la carga de trabajo debe tener volumen, intensidad y complejidad). Opino con conocimiento de causa, he estudiado en muchos ámbitos del entrenamiento deportivo y he predicado con el ejemplo corriendo seis maratones, muchas medias maratones y muchísimas otras carreras de larga distancia con marcas muy buenas a nivel nacional, como puede comprobarse en la Federación Española de Atletismo. Otro aviso para navegantes: sé que el atletismo no es el fútbol. Soy Entrenador Nacional de Fútbol y Máster Profesional en Fútbol. El título de Entrenador Nacional de Atletismo y la práctica activa de este deporte sólo lo hice para tratar de ser mejor entrenador de fútbol. Perdón por este final egocéntrico, pero es para mitigar la reacción de muchos técnicos de fútbol que sólo están en un equipo profesional por su adhesión a la rueda de un mercado disparatado, no por sus conocimientos y capacidad. Aunque, en realidad, me da igual lo que piensen todos aquellos que “están pero no son”. Todo mi respeto y admiración a los poquísimos que “están porque son”.