Introducción
El conocido técnico Bujadín Boskov repetía constantemente: “fútbol es fútbol”. Insustancial perogrullada a la que se aferraron aquellos técnicos implicados en el fútbol pero carentes de formación y conocimientos. Suponía para ellos una coartada tras la que justificar su puesto de trabajo. Actualmente sigue vigente esta coartada, es más, ha aumentado. Ahora hay más coartadas que sirven de escudo:
“en el fútbol todo está inventado”, “lo importante es que entre la pelotita”,
“se trata de ganar como sea”… En una intervención quirúrgica lo importante es que el paciente se salve y su salud quede perfectamente, pero para ello los cirujanos han de tener plenos conocimientos de medicina y una gran pericia para operar. Como lo importante es que el paciente salga bien del quirófano, es necesario que le intervengan médicos con formación y conocimientos. No sirve que lo haga cualquiera que pase por ahí.
Llevo mucho tiempo empleando una definición para el fútbol profesional: juego deportivo que provoca un espectáculo que deriva en operaciones comerciales. Juego, deporte, espectáculo y negocio son sus elementos. Todos necesarios. Pero el negocio lleva muchos años creciendo desmesuradamente. Se olvida el origen, lo que significa la base de todo: el juego desarrollado con las connotaciones deportivas que implica. El núcleo es el enfrentamiento de once contra once sometidos a unas reglas y con las referencias que forman el modelo de competición en fútbol. Pero el continente se ha comido al contenido. Las pretensiones de poder de muchos magnates adinerados están destruyendo lo fundamental. Abundan los dirigentes en búsqueda de notoriedad, representantes cuyo único objetivo es su diez por ciento y periodistas con más fama que los jugadores.
Este es un número especial en el que presentamos una recopilación de editoriales. Consideramos interesante ofrecerlas en una misma revista para que en su conjunto formen una especie de canto contra los desmedidos intereses antideportivos que van en contra del juego y que, si mantienen su exagerada escalada, pueden acabar con el fútbol. Cuarenta artículos, cuarenta escritos a favor del fútbol. En muchos de ellos se expresan aspectos técnicos, aunque muy tangencialmente. En otros se aboga contra ciertos elementos dañinos que están en el entorno. Espero que su nueva lectura sirva para una reflexión conjunta. La pretensión es poner un granito de arena a favor del juego, de su entrenamiento y de la pura competición futbolística; recordando que ése es el verdadero núcleo. Si lo reducidos a la mínima expresión acabaremos con todo y podríamos llegar a convertir el fútbol en una especie de Playstation.