Maradona jugador, ¿Maradona entrenador?
Lo repito por enésima vez: jugar y entrenar son dos actividades completamente distintas que requieren capacidades distintas. Se juega por cualidades naturales de base. Se entrena por el análisis realizado sobre un alto bagaje de conocimientos específicos. Para jugar al fútbol se requieren unas determinadas capacidades coordinativas, cognitivas condicionales y mentales, mientras que para entrenar en fútbol se requieren profundos conocimientos sobre el juego y su metodología de entrenamiento. Evidentemente, el haber sido jugador de élite no imposibilita para ser un buen entrenador, pero hay que prepararse convenientemente para ello. No se puede pasar directamente del campo al banquillo. Es más, considero que, de entrada, haber sido jugador profesional resulta un hándicap para entrenar. Lo razono: a los jugadores profesionales (salvo raras excepciones) ni les gusta el fútbol ni ven partidos en campo o en televisión, cuando juegan tienen una visión muy parcial del juego ya que lo observan sólo desde su puesto, tienden a entrenar por imitación sobre el recuerdo de lo que hicieron sus entrenadores, siguen en el fútbol como entrenadores para conseguir un puesto de trabajo pero no por vocación.
Tenemos muchos ejemplos de esta incongruencia en los equipos profesionales de nuestro país. Puede comprobarse su ignorancia supina observando cómo entrenan y cómo orientan a su grupo de jugadores. También lo comprobamos escuchando las perogrulladas que dicen cuando comentan partidos en radio y televisión. Ahora tenemos, a nivel internacional, un ejemplo que supone el máximo exponente de lo que estoy expresando: ¡¡¡Maradona es el responsable técnico de la Selección Argentina!!! Estamos hablando de uno de los cuatro mejores jugadores de todos los tiempos. En esa clasificación histórica le acompañan Cruyff, Pelé y Di Estéfano. El primero de ellos, Cruyff, logró grandes títulos con el Barcelona, y ha calado entre los ex-futbolistas aspirantes a entrenadores como ejemplo máximo, un asidero al que agarrase para justificar lo que no tiene justificación porque es incoherente: que quien ha sido jugador de élite lo utilice como garantía para entrenar. Sin embargo, el holandés se basaba en los rondos como única metodología. Los que saben entrenar bien, los que conocen en profundidad la metodología específica en nuestro deporte, son conscientes de que los rondos, como tales, no sirven ni como modelo globalizado ni, mucho menos, como modelo estructurado. Grandes títulos ganó el Barcelona con este entrenador, creo que por dos motivos fundamentales: el mismo entrenamiento ineficaz en los demás equipos (en aquella época) y la plantilla con la que contaba, con técnica y talento astronómicamente superiores a todos sus rivales.
Sólo se puede entrenar bien con formación adecuada y capacidad de análisis. Pelé creo que ni siquiera lo intentó y D’Estéfano fracasó rotundamente. Pero vamos con el máximo exponente de esta mentira del fútbol profesional en la contratación de entrenadores y seleccionadores: Maradona. Jugó (magistralmente por cierto) por cualidades naturales de base. ¿Tiene los conocimientos y la capacidad de análisis para entrenar? Creo que no hace falta contestación. Sé que cuando se trata de una Selección Nacional no se plasman todos los cometidos de un técnico. Pero un seleccionador tiene que cumplir las tareas siguientes:
escoger a los que estén en mejor forma específica, adoptar la formación adecuada,
plasmar las variantes tácticas con eficacia, interpretar la dinámica del juego durante el partido para
orientar convenientemente a su equipo sin interferir en la toma de decisiones de sus futbolistas en la zona activa de juego,
dirigir a su grupo técnico de trabajo, así como atender a los medios de comunicación en sus requerimientos sobre los aspectos deportivos de su equipo. Pero es evidente que Maradona no sabe escoger ni adoptar ni plasmar ni interpretar ni orientar ni dirigir ni atender, cuando se trata de aplicar estos verbos como conceptos indispensables para cualquier técnico de una Selección Nacional de Fútbol. Observen la colocación y el desarrollo táctico de su selección. Observen su pose en la banda sin decir absolutamente nada del juego porque no sabe ver el juego. No tiene ni idea de lo que está pasando en el campo. Lo malo es que hay muchos casos así en otras selecciones y, principalmente, en muchos equipos de nuestra Liga Profesional.