Directores deportivos y pitonisas
Cada vez se producen situaciones más esperpénticas en el ámbito del fútbol profesional. Ya
son tantas, y tan seguidas, que dejan de causar sorpresa. Las incongruencias no
son excepciones, sino hábitos. Un exponente claro de estas incongruencias
habituales son los caprichos de los presidentes cuando contratan a técnicos
para puestos de responsabilidad en sus clubes. Porque sucede que en lugar de
aplicar criterios técnicos y profesionales, aplican criterios caprichosos o de
amiguismo o de confabulación interesada con ciertos representantes. En muchas
ocasiones se da la circunstancia de otorgar un puesto técnico de
responsabilidad a jugadores retirados en el club por el simple hecho de pagar
favores pasados o por afinidad personal con el presidente.
El pasado mes de diciembre se produjo un hecho que parece insólito pero que ha adquirido el
adjetivo de habitual en nuestro fútbol. El presidente del Cartagena, Francisco
Gómez, echa de forma fulminante a su director deportivo, David Buitrago, tomando
esta drástica decisión en base a las indicaciones de una adivinadora, una
vidente, a la que él acude con regularidad para que le oriente. Francisco Gómez,
en sus primeros años en el Cartagena destituía entrenadores constantemente. Uno
de esos entrenadores, Vicente Carlos Campillo, tuvo desavenencias con el
presidente por negarse a que la pitonisa viajase a los partidos en el autocar
del equipo. Curioso: Una asesora espiritual influye en las decisiones futbolísticas
de un equipo profesional.
Los amuletos, el
tarot y las bolas de cristal actúan como avezados técnicos tomando decisiones
trascendentales. Claro que, bien pensado,
estos artilugios tienen los mismos conocimientos y la
misma formación que muchos directores deportivos y entrenadores que
están instalados en equipos profesionales de nuestra Primera y Segunda División
con el único aval de haber sido jugadores famosos o tener un ávido
representante. Ningún equipo profesional de fútbol podrá rendir adecuadamente
en competición ni jugar bien al fútbol ni poseer un modelo de juego consistente
ni formar una plantilla rentable ni estructurar una eficiente metodología para
la formación de futbolistas en sus equipos de base, si su director deportivo y
su entrenador carecen de capacitación.