Real Madrid 3,
Barcelona 9. ¿Por qué?
Para los resultadistas deberían ser inapelables los triunfos cosechados por el
Barcelona en sus enfrentamientos con el Madrid el curso pasado. De los cinco
partidos que disputaron, el equipo azulgrana ganó dos, empató dos y perdió uno
en la prórroga. El Barsa venció al Madrid en las dos competiciones más
importantes, siendo superado por el equipo madrileño en la prórroga de la
competición menos relevante. El balance de goles es demoledor a favor del
equipo catalán: nueve goles conseguidos por los azulgrana, frente a los tres
cosechados por los blancos. Mourinho es un resultadista de pensamiento y de
obra. Sus declaraciones lo indican, sus prácticas lo certifican. Para él, el
resultado justifica todas las artimañas. Gran paradoja es que un resultadista
no admita los resultados. ¿Por qué?
El técnico
portugués, sabe que el Barcelona juega mucho mejor que su equipo, por eso ha
empleado constantemente artimañas antideportivas. En los micrófonos,
improperios para sembrar enfrentamientos; en el campo, artimañas en contra del
juego, como dejar el césped alto y no regarle convenientemente (todo ello con
la connivencia de gran parte de la prensa de Madrid). Pero mucho
más grave que todo eso es convertir a un equipo técnico y con talento
futbolístico, como el Madrid, en un equipo violento, excesivamente agresivo.
Un equipo que en todos sus partidos frente al Barcelona rompió con la ética y
con la estética. Pepe, Carvalho, Sergio Ramos, Marcelo, Arbeloa, Lass y
Xabi Alonso convertidos en guerrilleros en busca del cuerpo del rival, en vez
de actuar como futbolistas en busca del balón. Cada enfrentamiento Madrid-Barsa
me recordaba a la final del último Mundial de Selecciones Nacionales, con los
blancos actuando como Holanda y los azulgrana como España. ¿Por qué?
Mourinho siempre busca disculpas ridículas. Por ejemplo, tras la derrota en su
propio campo, con el resultado de 0-2, en el partido de ida de Champions no
paró de buscar justificaciones centradas básicamente en la expulsión de Pepe.
Sin embrago, la acción de Pepe sobre Alves es de una agresividad
injustificable, buscando con los tacos y con altísima violencia el centro de
la tibia del rival. Afortunadamente, no llega a golpearle, pero pudo partirle
la pierna si Alves no la retira (las imágenes hablan por sí solas). Por otra
parte, buscar una relación directa causa-efecto entre la expulsión de Pepe y
el resultado es una incoherencia que podría demostrarse con varios
razonamientos y se representa con un ejemplo práctico en ese partido, como es
el segundo gol de Messi actuando él solo contra cuatro rivales como Xabi
Alonso, Lass, Sergio Ramos y Casillas: uno frente a cuatro. El Real Madrid
debería apoyarse en argumentos futbolísticos. A los mejores jugadores del
mercado internacional, fichados a golpe de talonario, debería dotarles de
argumentos de juego (técnicos y tácticos) bien desarrollados en los
entrenamientos. Mourinho en vez de entrenar, habla. No sabe que los jugadores
adquieren el modelo de juego con lo que hacen, en vez de con lo que se les
dice. ¿Por qué?