Irreal Mourinho Club de Fútbol
El modelo del Real Madrid sigue basándose en fichar cada año a los jugadores
más caros del mercado internacional. Creen que con eso basta. Ignoran que la
construcción de un equipo necesita una coordinación técnico-táctica
desarrollada en los entrenamientos. La pasada temporada ficharon a Mourinho
creyendo que con ello obtenían la garantía para ganar títulos. No lograron los
objetivos pretendidos y no acabaron con la hegemonía Barcelona. Aunque en
todos los puestos del equipo tienen a los jugadores más caros del mercado,
siguen sin desarrollar un trabajo táctico con verdadera transferencia a la
competición. Se limitan a sumar capacidades técnicas. En un deporte colectivo,
el talento necesita de la táctica para poder expresarse. Por ejemplo, Messi
rinde al máximo en el Barcelona porque tiene un entorno táctico que facilita
su toma de decisiones y sus ejecuciones técnicas. Sin embargo, no brilla igual
en la Selección Argentina, al carecer de la coordinación de movimientos
colectivos del equipo en las diversas situaciones del juego.
No sólo
los rectores del Madrid creyeron que Mourinho era la garantía de hegemonía en
España y en Europa, también gran parte de la prensa futbolística española lo
creía. Los medios de comunicación le calificaron, y le califican, como el
mejor entrenador del mundo. Ha ganado importantes títulos europeos, pero menos
que otros a los que se ha despreciado. Técnicos como Rinus Michels, Stefan
Kovacs, Arrigo Sacchi, Benito Floro y Guardiola han aportado nuevas tendencias
en el juego y en aplicaciones tácticas, han contribuido al desarrollo del
fútbol. Pero
el técnico portugués no ha demostrado nada ni en planteamientos ni en
entrenamientos. El actual Real Madrid juega con una formación 4-2-3-1
(empleada por muchos hace mucho tiempo y cuyo precursor fue Lillo al inicio de
los años noventa), su línea de defensas aplica muy mal los movimientos
colectivos, su ataque es desorganizado sobre la simpleza de un balón largo sin
establecer coherentemente la llegada de jugadores desde atrás (esperando sólo
que aparezca la gran calidad individual que atesoran todos sus futbolistas).
Mourinho siempre busca disculpas fuera del campo ante sus derrotas, adopta
gestos despectivos, comete agresiones verbales y físicas. Ha provocado en sus
jugadores una violencia que está fuera de lugar. Como manifestó Alfredo Relaño
en el editorial del diario AS del pasado dieciocho de agosto, “el Madrid
tiene que controlar esto, estos partidos se ven en todo el planeta y mientras
el Barsa da una imagen de exquisitez y buen juego, el Madrid se va haciendo un
cartel de equipo feroz, valentón, pendenciero; es hora de que Florentino
reflexione seriamente sobre esto, porque empieza a ser grave”. Santiago
Segurola señala en un artículo del diario MARCA del pasado veinte de agosto:
“un año ha bastado para transformar al club más popular del planeta en una
institución achicada, hipertensa, proclive a los enfrentamientos, acaudillada
por un entrenador que ejerce de presidente y que ha sometido al Madrid a su
fanática naturaleza”. Una reciente pancarta en el Bernabéu reflejaba: MOU,
TU DEDO NOS SEÑALA EL CAMINO. Pero ese camino es un fútbol muy por debajo de
la actual plantilla del Real Madrid (la mejor que ha tenido en toda su
historia) aderezado por un comportamiento indigno. Así, el destino será la
falta de títulos y el desprecio.