El regate: acción técnica en desuso
Partiendo del modelo de competición en fútbol, así como del análisis del
juego, y observando la intervención de los jugadores en cada acción
técnico-táctica, hace tiempo establecí el proceso de acción de los futbolistas
en cada partido de competición. Dentro de este proceso delimité las fases de
mirar, percibir, analizar, decidir, ejecutar sin balón, ejecutar con balón y
ejecutar sobre balón. Estas son las siete fases que se dan en las acciones de
los jugadores para el desarrollo del juego. Mirar es una obligación; percibir,
analizar y decidir pertenecen a la táctica; ejecutar sin balón es técnica
corporal; ejecutar con balón es técnica ofensiva; y ejecutar sobre balón es
técnica defensiva. El control, el toque y la conducción son los tres apartados
generales de la técnica con balón. Cada uno de estos tres apartados se divide
en varios elementos técnicos. Uno de los elementos técnicos que pertenecen a
la conducción es el regate.
Cuando
realicé en Valladolid el primer curso de entrenador, entonces denominado Curso
de Entrenador Juvenil, en los apuntes de técnica encontré una certera
definición de regate: “acción técnica que nos permite avanzar con el balón
conservando su control y desbordando al adversario, evitando su intervención
en el juego”. Posteriormente, cuando realicé los dos siguientes niveles, o
sea, los Cursos de Entrenador Regional y Entrenador Nacional (ahora
denominados Nivel II y Nivel III) seguí con esta definición de la Escuela
Nacional de Entrenadores. En este caso, estoy de acuerdo con la “definición
oficial” porque expresa perfectamente el significado de regate y su aplicación
práctica sobre el terreno de juego. Porque el regate ha de permitir avanzar
con el balón y conservar su control, pero se expresa fundamentalmente en que
tiene que desbordarse al adversario.
Para regatear hay que enfrentarse al rival teniendo el balón, sobrepasarle y
seguir con la posesión de balón.
Observando cualquier partido, comprobamos la ausencia del regate. Veremos
partidos enteros sin regate alguno. Se conduce, se hacen fintas, se hacen
movimientos de engaño con balón delante de un rival, se temporiza con balón…
pero no se sobrepasa al rival y se sigue en posesión del balón. Sabemos que no
debe regatearse cerca del área propia, pero en campo contrario y,
principalmente, en la zona de finalización el regate es una acción esencial
dentro de la situación de ataque. En campo del rival un regate abre muchas
líneas de pase, sin embargo, su ausencia puede impedir el avance. En la zona
de finalización el regate es la antesala del gol, sin embargo, casi siempre se
temporiza para esperar la llegada de compañeros y así se pierden muchos goles.
En nuestra Primera División de Liga del Fútbol Profesional, únicamente Messi,
Iniesta, Xabi Prieto y Muniain
y ahora, Cuenca, el nuevo valor del Barcelona
ejecutan esta acción en todo su contenido. Casi no quedan “Garrinchas” ni “Onésimos”.
El regate está en desuso.