Fútbol o Play-Station II
En
el editorial del número 97 de nuestra publicación, correspondiente al mes de
marzo de 2004, empleé este título para denunciar aspectos nocivos que
desvirtúan el desarrollo del juego. Ahora utilizo el mismo título con el
“apellido” II, pero no para repetir, sino para reflejar otros aspectos. Sigue
creciendo el mercantilismo que se aprovecha del fútbol. Ahora es tan exagerado
que los aspectos de juego y deporte ya son una simple excusa. Hace mucho
tiempo indiqué que llegará un momento en que las alineaciones de los equipos
se harán con los votos que emitan aficionados en prensa, radio y televisión.
En la temporada 2003-2004, un hecho real (que también indiqué en su día) me
dio la razón. El Dundee, equipo escocés de Primera División, pone un teléfono
a disposición de sus socios para que digan su equipo ideal dentro de la
plantilla. Las alineaciones de cada partido se hacen con del recuento de las
llamadas de cada semana. El “ingenioso innovador” es el presidente del club,
apellidado Di Stefano (como gran ex-jugador del Real Madrid). El 9 de agosto
de 2003, el diario Marca publicó una entrevista con Jim Duff, entrenador del
equipo. Cuando se le preguntó por su papel de entrenador, simplemente
contestó: “tengo que atenerme a las indicaciones de nuestra gente”.
Caso real, con datos, nombres y apellidos. Acerté en mi pronóstico.
Llegaremos aún más lejos en este despropósito. Existen muchos ejemplos nocivos
que, sin duda, irán aumentando. Las pretemporadas ya no existen, ahora se
trata de viajar y jugar constantemente para poner a los futbolistas en el
escaparate mediático. El intercambio de jugadores se produce durante toda la
pretemporada y tiene vigencia hasta antes del segundo partido de Liga, con el
añadido del intercambio que se realiza al final de la primera vuelta; esto
hace que muchos técnicos entrenen inicialmente a algunos jugadores que luego
serán rivales. Las constantes cesiones de jugadores entre equipos desvirtúan
mucho la competición al incidir en las alineaciones de ciertos partidos.
Intercambios y cesiones que engordan bolsillos particulares y dañan las
economías de los clubes. Por otra parte, en la mayoría de los casos, cuando
los dirigentes contratan a un entrenador nunca valoran sus conocimientos y su
capacitación. Suelen elegir a los “entrenadores corcho” que flotan en todas
las aguas y van donde les lleva la corriente; o a los que han jugado al fútbol
en el alto nivel internacional, como si jugar fuese lo mismo que entrenar.
Todo ello aderezado con programas televisivos que montan con el pretexto del
fútbol, sin hablar de fútbol. Les llaman debates futbolísticos, cuando se
trata, en realidad, de una parafernalia alocada. Los comentarios que ahí se
hacen son simples perogrulladas, chascarrillos y zarandajas totalmente ajenas
al desarrollo del juego y la competición. Buscan audiencia televisiva a costa
de imbecilidades. Si en alguna ocasión cuentan con un entrenador capacitado
(raro porque hay pocos y a los responsables de esos programas-basura no les
interesan) le cortan rápidamente si pretende hablar, de verdad, de fútbol,
porque eso no cuadra con sus inconexas e irracionales voces. También llevo
mucho tiempo indicando que llegará un día en que el fútbol sea otra cosa,
aunque lo sigan llamando fútbol. Hace tiempo que los entrenadores capacitados
no tienen nada que hacer en este tinglado. De momento, se sigue valorando
(relativamente) a los jugadores porque tienen que manejar el balón y realizar
acciones concretas; pero
puede que más adelante los propios jugadores no sean más que figuras de un
juego virtual manejado por los dirigentes. Puede que lleguemos a una
especie de Play-Station para montar partidos de fútbol.