Fútbol o histerismo
Mourinho dispone de los jugadores más caros del mercado internacional. El Real
Madrid tiene esta temporada la mejor plantilla de su historia, no hay duda. El
argumento más importante de este juego son los futbolistas, pero el
rendimiento de un equipo resulta de su coordinación y no de su simple suma. El
aclamado por la prensa futbolística nacional como el mejor entrenador
del mundo no es capaz de componer un equipo que juegue bien al fútbol, su
equipo solo gana por gotas de calidad individual de sus futbolistas y por
premeditadas ayudas arbitrales en la Liga. Pero no hay un aporte táctico ni el
diseño de tareas de entrenamiento ni en la planificación del juego ni en la
orientación de los partidos. Mourinho no sabe ganar porque no sabe aplicar una
dirección técnico-táctica eficiente. Tampoco sabe empatar ni perder, porque
ante resultados adversos,
su comportamiento es indigno y pretende confundir a todos inventándose
fantasmas que le persiguen. Pero, en realidad, como podemos comprobar
en el desarrollo de esta Liga, si los árbitros son fantasmas es precisamente
por lo contrario, o sea, por pitar descaradamente a favor del Real Madrid y
regalarle muchos puntos que reglamentariamente no consiguió en el terreno de
juego.
En el editorial del diario AS del pasado 23 de marzo, Alfredo Relaño define a
Mourinho como una “singular criatura”. Considero que se trata de un eufemismo
porque en realidad el técnico portugués ha demostrado ser un “histérico
prepotente”. En su histeria y su prepotencia reside el hecho de discutir como
un loco el arbitraje del Villarreal 1 - Real Madrid 1, cuando no se señalan
dos clarísimos penaltis de Arbeloa y se perdona la expulsión a Lass, en un
partido en que el perjudicado clarísimamente en el resultado fue el Villarreal.
En la victoria por 2-3 del Madrid frente al Betis no se señala un penalti de
Sergio Ramos cuando el partido estaba terminando, y el diario AS (muy afín al
equipo blanco y uno de sus muchos defensores perennes) señala con letras muy
grandes en su portada del día siguiente: “victoria con polémica”, en
referencia al partido del Benito Villamarín. En el estadio de Vallecas ganó el
Madrid al Rayo por 0-1 y el árbitro expulsó al rayista Michu sin que hiciera
nada en absoluto para ello (como pudo comprobar todo el mundo), además, no
señaló un claro penalti de Sergio Ramos y perdonó las clarísimas expulsiones
de éste y de Pepe. Son hechos contrastados y contrastables.
Nadie puede demostrar con datos objetivos que el Real Madrid haya sido
perjudicado en el resultado de partido alguno. Sin embargo, es larga la lista
de partidos en que decisiones arbitrales han significado puntos en la
clasificación para los blancos, que reglamentariamente no les corresponden.
Aparte de los citados en el párrafo anterior y omitiendo otros partidos con
ayudas claras al Madrid pero sin influencia en los puntos clasificatorios,
paso a señalar cronológicamente partidos en los que el equipo de Mourinho ha
sumado puntos que en justicia no le corresponden: Valencia 2 - Madrid 3
(penalti por mano voluntaria de Higuaín en el área, no pitado); Mallorca 1 -
Madrid 2 (zancadilla de Lass sobre Víctor dentro del área, penalti no pitado;
anulado lo que era el 2-0 del Mallorca por fuera de juego de Víctor cuando
éste arranca metido dos metros en su propio campo y además tenía por detrás a
Pepe); Getafe 0 - Madrid 1 (mano voluntaria dentro del área de Pepe, penalti
que no se pita). Sé que en esta relación repito la que hice en el editorial
anterior, pero considero que todo es bueno para frenar la histeria y la
prepotencia de un individuo que hace daño al fútbol y al deporte. Un técnico
aclamado por los medios como el mejor entrenador el mundo y que para mí no es
más que un inquisidor y un ídolo de barro.