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EDITORIAL
Agosto 2012
El mejor
El
fútbol es un deporte de equipo, con colaboración y oposición directas. El
rendimiento y cumplimiento de los objetivos deportivos derivan de la
colaboración conjunta de un equipo ante la oposición conjunta de otro equipo.
La palabra clave es “equipo”, y la prestación de éste no se basa en la simple
suma de sus elementos, sino en su adecuada coordinación. Cada campeonato
decide el triunfo de uno u otro equipo tras la disputa de los correspondientes
partidos. El verdadero valor está en el conjunto no en la aportación
individual aislada de un jugador, aunque hay jugadores con altísima calidad
que aportan muchísimo en la consecución de los triunfos. Los premios que se
otorgan a los futbolistas a título personal desvirtúan el concepto colectivo
del juego y están sometidos a criterios muy subjetivos. Ni siquiera las
elecciones de máximo goleador y de portero menos goleado aciertan con el mejor
delantero o el mejor guardameta, las cifras conseguidas por ambos están muy
relacionadas con las acciones de sus compañeros y otras circunstancias.
De todas
formas, estas elecciones personalistas no hacen daño, son otras actividades
del entorno las que perjudican. Cada época ha tenido su “mejor jugador”,
diferenciador del resto por su talento. Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona
fueron los mejores. Actualmente un jugador destaca sobre todos y supera en
talento a los antes citados, considerando que cada día es más difícil
destacar. Todo mejora, y todos tienen que mejorar, sucede en todos los
deportes. Hablo, como no, de Leo Messi. En un cómputo global es el mejor, el
actual icono futbolístico. Siempre que ha surgido este tema se ha hablado “del
mejor jugador del mundo”, sin embargo ahora los afines al Real Madrid por
forofismo o por interés hablan de “los dos mejores jugadores del mundo”.
Curioso. El mejor siempre es “uno”, no “dos” ni “tres” ni “cuatro”. Los afines
al Madrid hablan de “los dos mejores jugadores” refiriéndose a Messi y también
a Cristiano Ronaldo. Están reconociendo implícitamente que Messi es el mejor
pero quieren meter con calzador a su ídolo portugués. Todos los que no son
afines al Madrid, siempre hablan “del mejor jugador”, refiriéndose lógicamente
a “uno”, a Messi. Fácil conclusión.
Messi
atesora en una medida muy superior al resto todos los elementos técnicos:
control, toque, pase, conducción, finta, regate y tiro. Todo lo hace a una
velocidad de vértigo, eléctrica, inalcanzable para los demás. Siendo bajo,
logra muchos goles de cabeza por habilidad y perfecta visión del espacio y del
tiempo. Tácticamente es muy listo en posicionamiento y en movimientos previos
a recibir el balón del compañero, fundamentalmente cuando juega desde la banda
derecha (la opuesta a su pierna más hábil). Desde ahí sabe moverse en el
momento justo, bien para recibir al pie y conducir en diagonal hacia dentro si
le han dejado el mínimo espacio, o bien para pedir el pase a la espalda del
defensor si éste sigue encima de él. Sobran las palabras, basta con verle
jugar. Cristiano tiene una condición física altísima y en sus capacidades
técnicas destaca un potente tiro de distancia, sin embargo, carece de regate.
Muchas veces supera al rival por carrera lanzada, pero en sus atributos no
aparece el regate en su verdadero significado. Recuerdo que “regate es la
acción técnica que permite avanzar con el balón conservando su control y
desbordando al adversario”. Cristiano Ronaldo encara con balón pero no
desborda con él, no tiene aptitud para ello.
En lo
referente a la capacidad táctica de Cristiano Ronaldo, podemos observar que
ejecuta mal los movimientos, tanto con balón como sin él. Si tiene el balón
siempre busca resolver él a toda costa sin aprovechar los movimientos de sus
compañeros. Cuando se mueve sin balón no otorga salidas adecuadas al compañero
poseedor. Sobran las palabras, basta con verle jugar. Como ejemplo, el
clarísimo gol que pierde Portugal en los últimos instantes del partido de
Semifinales de la pasada Eurocopa ante España, que hubiese dado la
clasificación para la final a Portugal. En los últimos instantes del partido,
Almeida conduce sólo contra Arbeloa cerca del área española y Cristiano le
acompaña sin balón (en clarísimo dos contra uno), el movimiento del portugués,
paralelo a su compañero y manteniéndose lejos, deshace la clara superioridad
numérica a su favor en esta jugada y evita el claro gol que se hubiese
producido con un buen movimiento táctico del supuesto ídolo portugués del Real
Madrid. Debo añadir que, por sus características, considero que Cristiano
Ronaldo rendiría mucho más y mejor partiendo desde la banda derecha y no desde
la banda izquierda, que es como lo hace habitualmente porque es donde le
colocan.
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