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EDITORIAL
Octubre 2012
Extremos, bandas y pierna hábil
Moda, entrenamiento y táctica son tres términos diferentes en el diccionario y
en el fútbol. Entrenamiento y táctica tienen similitudes de aplicación en
nuestro deporte, porque la táctica es un objetivo esencial a desarrollar en el
entrenamiento. Sin embargo, la moda no debería ser protagonista en la
metodología de entrenamiento y en la aplicación de la táctica, pero resulta
que lo es en gran medida. Puede comprenderse que por razones de marketing se
cambie cada año el diseño de las camisetas de los futbolistas, lo que no tiene
sentido racional es que se apliquen modas para entrenar y para diseñar las
variantes tácticas. Estas incoherentes modas futbolísticas suelen crearse
porque muchos técnicos tratan de imitar lo que hacen equipos que consiguen
grandes resultados a nivel internacional, sin analizar las características de
sus jugadores y sus equipos, no parten del razonamiento sino de la imitación.
Se dan demasiados casos de esto en el desarrollo del entrenamiento y en las
aplicaciones tácticas.
Llevamos
bastantes años en los que muchos equipos han copiado de otros el hecho de
jugar con los jugadores de banda “a pierna cambiada”, y en estos días ha
proliferado mucho más esta situación. Se pone a un derecho en banda izquierda
o a un zurdo en banda derecha o a los dos cambiados de banda al mismo tiempo.
Se hace mucho con los extremos y se hace también, aunque en menor medida, con
los laterales. Hacerlo con los laterales es un gravísimo error siempre, es
atentar contra la lógica interna del juego, siempre produce problemas al
equipo. En ataque, el lateral “a pierna cambiada” tenderá a salir con el balón
por dentro y, si le pierde ahí, puede producir una ocasión de gol al rival;
además tendrá dificultades para realizar un pase eficaz en la progresión del
juego, como es el pase paralelo a línea de banda. En defensa, el lateral “a
pierna cambiada” siempre tendrá grandes dificultades para evitar la entrada
del rival por fuera y permitirá al equipo contrario muchas opciones de
profundizar, su pierna “no hábil” no le permitirá entrar e interceptar con
eficacia y si gira para tratar de hacerlo con su pierna “hábil” dará bastante
tiempo al rival para penetrar.
En el
caso de los extremos, sí puede jugarse con ellos “a pierna cambiada”, pero
analizando bien cada caso. Depende de las características técnicas y físicas
de estos jugadores. Si el extremo destaca por su capacidad de aceleración,
velocidad y resistencia a la velocidad, más que por su técnica, debe jugar en
la misma banda que su pierna hábil porque en la mayoría de los casos atacará
mediante una conducción rápida de balón paralela a banda o mediante una
carrera sin balón; en ambas situaciones estará condicionado a emplear su mejor
pierna para finalizar con un pase o un centro; si juega “a pierna cambiada”
tratará de “enganchar” el balón con el exterior para meterse por dentro, lo
que suele resultar ineficaz porque se pierde tiempo y se concede ventaja al
rival. En cambio, si el extremo destaca principalmente por su técnica en el
manejo del balón, rendirá bien en banda contraria a su mejor pierna porque
generalmente buscará el control y la entrada por dentro para conducir o
regatear o para asociarse con sus compañeros en el juego interior. Para elegir
una u otra cosa, aconsejo a los entrenadores que partan del razonamiento
siguiente: el extremo rápido y poco técnico juega “en la banda”, el extremo
muy técnico con balón juega “desde la banda”. Una reflexión muy particular:
según mi punto de vista, Cristiano Ronaldo jugaría mejor en la banda derecha
que en la izquierda.
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