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EDITORIAL
Noviembre 2012
Isquiotibiales Club de Fútbol Il
Insisto sobre un aspecto importante. Sobre ello escribí en un editorial
anterior. No se trata de una simple repetición porque añado ciertos matices.
En todo caso, está más que justificado insistir sobre el tema porque supone un
grave vacío en el proceso de entrenamiento de nuestro fútbol profesional.
Estoy hablando de la ausencia de trabajo complementario, o sea, de la falta de
ejercicios para los grupos musculares que son antagonistas o sinérgicos de
aquellos que ejecutan los gestos específicos en los partidos de competición en
fútbol. Los músculos sinérgicos y, fundamentalmente, los antagonistas
necesitan de trabajos casi diarios de fortalecimiento y flexibilidad para
evitar lesiones musculares graves. El trabajo de fuerza compensatoria, que yo
centro en desarrollo del sóleo, isquiotibiales y adductores, así como en el
fortalecimiento de los ligamentos de la articulación del tobillo y de los
abdominales, brilla por su ausencia.
Principalmente resulta preocupante el hecho de no trabajar en fuerza y
flexibilidad los músculos isquiotibiales, grupo muscular formado por el
semitendinoso, el semimembranoso y el bíceps femoral; que son antagonistas de
los extensores de la rodilla. Corriendo, saltando y golpeando el balón
interviene constantemente el grupo muscular extensor de la rodilla (cuádriceps
femoral, sartorio, vasto interno y vasto externo). Por eso los futbolistas lo
tienen muy desarrollado e hipertrofiado. Sus antagonistas, los isquiotibiales,
son más débiles en cualquier persona por no ser antigravitacionales, pero en
el caso del jugador de fútbol se acentúa muchísimo esa diferencia. Ya sé que
los modelos de entrenamiento globalizado y estructurado son los más
importantes para la transferencia a la competición y para el rendimiento en
fútbol, es más, he repetido eso muchas veces. Pero también he insistido sobre
la necesidad del modelo analítico, como en este tema que nos ocupa.
Cada vez
es más numeroso el equipo de Isquitiobiales Club de Fútbol, cada vez es más
grande esa plantilla. Son muchísimos los jugadores profesionales que cada
temporada se lesionan en uno o varios de los músculos isquiotibiales.
Distensiones, contracturas, micro roturas y roturas se suceden en muchos de
los gestos competitivos del futbolista en este grupo muscular. Son
variadas las causas por las que pueden producirse, pero es indudable que una
de ellas es la falta de entrenamiento de estos músculos, tanto en
fortalecimiento como en flexibilidad. Trabajo que debe realizarse frecuente y
periódicamente a lo largo de todo el año. Entre los años 92 y 96, en el
Salamanca y el Valladolid, fabriqué un aparatito para cada jugador, con gomas
de fonendoscopio, con el fin de trabajar los isquiotibiales de forma
concéntrica, isométrica y excéntrica. No tuvimos lesiones de este tipo. Muchos
jugadores se llevaron el aparatito cuando ficharon por otros equipos.
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