¿Periodización táctica?
Llevo mucho tiempo hablando y escribiendo sobre dos elementos perniciosos
que se adhieren al entrenamiento del fútbol como dos virus malignos: la
copia y la moda. Aumenta desmesuradamente el hábito de entrenar aplicando,
sin análisis, ejercicios y tareas que se copian de otros. No se valora el
concepto, solo importa la receta. No se repara, por comodidad o por falta de
conocimiento, en que las copias irracionales conducen a un entrenamiento
erróneo que únicamente puede producir resultados negativos. Por otra parte,
la moda dirige el pensamiento de muchos técnicos que se dejan llevar por
aquello que impera en el entorno. La publicidad y el impacto mediático crean
adicción. El continente es lo que importa, mientras que el contenido se
reduce a una mera excusa. Copia y moda se complementan: cada cierto tiempo
emerge una moda y casi todos la copian. Hace varios años apareció el
concepto “periodización táctica”, y muchos entrenadores lo ven como
un gran descubrimiento. Sin embargo, para mí se trata de una copia y una
moda.
Se dice que
la denominación “periodización táctica” surge hace muchos años, pero
cristaliza como “marca de la casa” en bastantes equipos hace unos tres años. La
frase parte de los portugueses Vítor Frade y Guilherme Oliveira, continúa en
España con Rui Faria (preparador físico con Mourinho en el Real Madrid) y
termina por afianzarse en nuestro país con Xavier Tamarit (ayudante de
Pellegrino en el Valencia esta temporada, hasta que llegó la destitución). Los
creadores de la frasecita justifican la idea en una metodología basada en tareas
jugadas similares a lo que el equipo pretende desarrollar en la competición,
tomando el modelo de juego como guía de todo el proceso de entrenamiento.
Preconizan el aspecto táctico como pauta esencial del entrenamiento y el modelo
de juego como prioritario.
Pregunto, ¿dónde está la novedad? Personalmente llevo muchos años
indicando que el núcleo del entrenamiento debe basarse en tareas bien diseñadas
para desarrollar, por una parte, los principios fundamentales del juego y, por
una parte, las variantes tácticas que se quieran implantar en el equipo. Así lo
he reflejado en charlas, artículos y apuntes de diversos cursos; reflejándolo en
mi definición de los modelos globalizado y estructurado.
Esta idea
la han indicado en las aulas y plasmado en el campo de entrenamiento, desde hace
muchísimo tiempo, técnicos como Xabier Azkargorta, Benito Floro, Mikel Etxarri,
Paco Serul.lo, Juan Manuel Lillo, Jorge D’Alessandro, Gonzalo Arconada, Lucas
Alcaraz y algunos más. Somos bastantes los que desde hace muchísimos años
tenemos bien arraigados conceptos como: desarrollo de las capacidades cognitivas
del jugador, diseño de tareas adecuadas para mejorar la toma de decisiones,
actividades simuladores preferenciales para comprender bien el juego y asentar
el estilo del equipo, coordinación de objetivos y contendidos de cada una de las
tareas jugadas, transferencia al partido con ejercicios llenos de elementos
competitivos, planificación con protagonismo de los modelos globalizado y
estructurado, etc. Conocemos perfectamente que todas las tareas tácticas tienen
que dotarse de los fundamentos necesarios para los desarrollos colectivos que se
pretendan. Por otra parte, la frasecita trae consigo un grave problema para el
rendimiento futbolístico, porque sus protagonistas desprecian cualquier forma de
entrenamiento analítico condicional. Repito, el núcleo del entrenamiento ha de
basarse en tareas tácticas que contengan elementos del juego, pero el
rendimiento necesita también, ineludiblemente, de tareas condicionales concretas
para desarrollar y mantener las capacidades biomotoras. Su olvido impide el
rendimiento que se requiere en el fútbol profesional.