El
entrenador
Conocemos el significado de táctica como las acciones colectivas que se
desarrollan con el objetivo de neutralizar y superar al adversario. En
fútbol, táctica es lucha colectiva frente a oposición colectiva. Hace mucho
que añadí un concepto esencial indicando que la verdadera táctica es la
capacidad del jugador para tomar decisiones durante el partido. El argumento
más importante, sin duda, son los jugadores; lo cual no disminuye la
importancia de la labor del entrenador, sino que la realza. Es importante
quien maneja lo importante. Hace tiempo clasifiqué las diez funciones del
entrenador de fútbol: atender a los componentes del modelo de competición,
aplicar una metodología eficaz, buscar una mejora integral de sus
futbolistas, plasmar los principios fundamentales del juego, escoger y
utilizar bien las variantes tácticas, desarrollar en el entrenamiento los
principios y las variantes, coordinar las acciones de sus jugadores,
orientar el juego durante el partido, dirigir a los ayudantes que componen
su grupo de trabajo y atender a los medios de comunicación.
Para
desarrollar con eficacia su compleja labor, el entrenador necesita
ineludiblemente tres requisitos: el formal, el personal y el técnico. El
requisito formal es, simplemente, el burocrático y administrativo, le poseen
todos los entrenadores por el hecho de tener un título y un contrato; es
necesario por exigencias federativas pero no esencial para dirigir al grupo. El
requisito personal se ejerce mediante el trato con los futbolistas, siendo justo
con ellos y dirigiéndoles a través del convencimiento y no con la imposición
irracional; como se ha manifestado desde diversos foros, gobernar es convencer.
El requisito técnico tiene la base en la capacidad técnica y pedagógica que
posea el entrenador; no basta con el título y con el buen trato a sus
futbolistas, son indispensables unos conocimientos amplios, sólidos y
actualizados. En todo momento, todos los jugadores de la plantilla tienen que
saber que su entrenador sabe.
El verdadero liderazgo del entrenador se ejerce a través de sus conocimientos
del juego y de la metodología de entrenamiento.
El
entrenador es un gestor de recursos. Gestiona las características de los
jugadores de su plantilla. Lo básico son los futbolistas, pero el entrenador es
esencial para el rendimiento. Es sorprendente, y habitual, que los dirigentes no
crean en la labor del entrenador, consideran que sólo basta con los jugadores.
Pero sorprende más que los entrenadores caigan en tópicos ridículos y
manifestaciones vacías de contenido. Cuando fichan por un equipo sueltan delante
de los periodistas la ridícula frase de: “prometo trabajo, empeño y
dedicación”, o recurren a la patética perorata de: “aseguro trabajo,
trabajo y trabajo”. Se les contrata para trabajar, faltaría más. Pero se les
debería contratar para trabajar bien, porque la obligación del entrenador es que
su equipo juegue bien al fútbol con el objetivo de ganar. Partiendo de que la
mejor vía para ganar es jugar bien y de que jugar bien depende de entrenar bien,
respetar los principios fundamentales del juego y aplicar eficazmente las
variantes tácticas. Cuestiones que son responsabilidad del entrenador.