Entrenadores del todo
Son entrenadores. Unos, veteranos ya con muchos equipos a sus espaldas, con
el poso de la experiencia y, a pesar de todo, con la obligación moral de
sentir que el día a día va labrando sus conocimientos y que nunca se deja de
aprender por completo. Otros, con el hambre del recién llegado a la cumbre o
el que a punto está de hacerlo. Con la responsabilidad por el desafío y las
ganas de no fallar. Todos ellos atesoran conocimientos suficientes para que
puedan ser trasladados a través de estas líneas a aquellos que, como ellos,
estén en una o en otra de las orillas. En cualquier caso y siempre con la
humildad de que nunca dejas de saber, de aprehender algo nuevo para tu
mochila, para tu viaje.
También, y nunca más que ahora desde el banquillo, Jesús Cuadrado,
entrenador como ellos, con una sapiencia y conocimientos probados durante
muchos años, conversando y haciendo que la pregunta dé en el clavo para
sacar aquel matiz, aquella apreciación o concepto que a los colegas les
sirva para su equipo, para su diario entrenar y para su archivo de notas.
Víctor Fernández, Mikel Etxarri, Jorge D’Alessandro, Xabier Arzkargorta,
Gonzalo Arconada, José Luis Oltra o Javi Gracia son entrenadores de los que
se pueden exprimir argumentos. Este es el objeto de este número especial
recopilatorio.
Uno lee sorprendido en las primeras frases de José Luis Oltra cómo hace
referencia a una concepción holística del entrenador. El entrenador como
responsable del todo. No solo de lo que acontece en los 120x60 del terreno
de juego, de los aspectos técnicos, tácticos y físicos de su equipo. También
de otros no menos importantes que van desde la relación con un grupo humano,
al trato con el presidente o con el jardinero, con la afición o con los
medios de comunicación, con el conductor del autobús o con el casero de un
futbolista. Uno ve que cada vez más un entrenador debe, sino gestionar por
sí, al menos sí coordinar un grupo de trabajo en el que todas estas
variables estén muy presentes. Aristóteles decía que así y solo así «el todo
es mayor que la suma de sus partes».
Para que, como decía Dante Panzeri, el fútbol no sea otra cosa que “el arte
de lo imprevisto” es necesario que la organización haga su trabajo todo lo
máximo posible antes de que el balón ponga en juego el azar de las cosas.
Mourinho, muy cuestionado desde estas mismas líneas y artículos en otras
ocasiones por otra serie de comportamientos, ha demostrado que, a veces
incluso por exceso, es uno de los entrenadores que pretende ser artífice y
controlador global de ese todo. Esto en el Real Madrid del señorío aun es
más difícil porque no siempre el fin justifica los medios. O al menos ahora
en estos tiempos que corren.
Si, bajo mi punto de vista, su concepción del fútbol parte de una debilidad
(No puedo jugar como lo hace el Barcelona porque somos inferiores a ellos y
por eso trato de hacerlo de otra forma), lo que sí es incontestable es que
los réditos se han dado o al menos han estado muy cerca de producirse. Fin y
medios, de nuevo, aunque el portugués quizás esté muchas veces más pendiente
del propio entorno y su envoltorio que del propio fútbol.
Mientras, seguro que sí, disfruten de estos entrenadores y de su visión
global.
Santiago Hidalgo Chacel
Coordinador de CESFÚTBOL