Reglas de Juego sin protección
En cada partido de cada jornada de Liga se producen muchos errores de los
árbitros. Bastantes de esos errores influyen directamente en los resultados.
Como consecuencia, se producen clasificaciones que no corresponden a los
méritos futbolísticos desarrollados en el campo por cada equipo. Sucede en
los campeonatos de todos los países y en las altas confrontaciones a nivel
internacional. Resulta que los precisos medios audiovisuales dejan al
descubierto las innumerables decisiones erróneas tomadas constantemente por
los jueces futbolísticos. Nos encontramos ante una gran irracionalidad:
los medios técnicos se utilizan para analizar los errores que cometen los
árbitros y, sin embargo, no se emplean para evitarlos. En plena época
de alta tecnología y sofisticada informática, en un fútbol profesional donde
los equipos ponen en juego mucho dinero e intereses de todo tipo, se deja la
aplicación de las Reglas de Juego en manos de varias personas que no tienen
a su disposición los medios precisos para contar con eficaces elementos de
juicio.
Llevo
veinticinco años abogando para que se dote a los árbitros de los medios
adecuados, desde cuando contábamos con medios técnicos inferiores a los
actuales. Lo he manifestado en charlas y coloquios, lo he reflejado en muchos
artículos. Recuerdo el título de algunos mis artículos, añadiendo el concepto
esencial de cada uno: Fútbol con trampa (trampas que significan los
errores en la aplicación de las reglas); Fuera de juego y fuera de lugar
(constantes equivocaciones en la señalización de los fueras de juego); La
regla de oro convertida en bisutería barata (desvirtuar en el campo la regla
decisiva, la del fuera de juego); El chip de la cuestión (lo fundamental
de la cuestión es dotar a los árbitros de los medios que precisen);
Reglamento e impedimento (en demasiadas ocasiones el árbitro es un
impedimento entre el reglamento y el campo); Otro juez más sin elementos de
juicio (el juez de área o de portería que se añadió solo aporta confusión);
La dictadura de los árbitros (se aferran al poder de sus decisiones
indicando que sus errores son parte del juego).
La realidad
es que nos encontramos con unas Reglas de Juego totalmente desprotegidas. La
incongruencia es que están protegidas fuera del campo para ver con claridad las
acciones de los jugadores. Los comentaristas, los árbitros de árbitros y los
espectadores televisivos cuentan con elementos de juicio. Los que tienen que
decidir carecen de ellos. Los dirigentes federativos y los propios árbitros
manifiestan constantemente lo difícil que es arbitrar porque han de tomarse
decisiones ante acciones ejecutadas a gran velocidad. Tienen razón. Pero resulta
incomprensible que los mismos que reconocen la dificultad de su labor no
apliquen los medios actuales para desarrollar bien su cometido. Otra
incongruencia. Existen muchísimos recursos técnicos para minimizar al máximo el
error, y hacerlo sobre la marcha, sin pérdida de tiempo. Sigo abogando por ello.
Parece ser que en la Premier se va a utilizar el ojo de halcón en la próxima
temporada. También parece que nuestros federativos están pensando en aplicar
medios adecuados para el arbitraje. Que así sea.