A vueltas con el modelo
Forma parte de la gran confusión terminológica que invade el fútbol.
Confusión que no sólo se produce en la prensa supuestamente especializada,
sino que está en boca de muchos entrenadores profesionales, lo cual resulta
más preocupante. Entre otros muchos términos, que he referido en diversos
artículos, ahora menciono tres que se emplean como sinónimos y que, en todo
caso, se desvirtúa su significado. Me estoy refiriendo a “modelo”, “estilo”
y “sistema”. Los tres se emplean indistintamente para referirse a la forma
de jugar de un equipo, cuestión que puede considerarse correcta en cierta
medida. Lo incorrecto surge en el significado que se les atribuye. Considero
que lo más correcto sería poner a los tres el apellido “táctico”. Así los
mencionaríamos siempre como “modelo táctico”, “estilo táctico” y “sistema
táctico”. Esto significaría, de entrada, una aclaración, porque la forma de
jugar de un equipo proviene de las variantes tácticas que utiliza.
Es un
hábito constatado en el periodismo, entre los entrenadores y en los textos de
los cursos de entrenadores desvirtuar el concepto sistema, o modelo, al
referirse a él únicamente como la “formación”. Dicen “sistema 4-2-3-1” ó
“1-4-2-3-1” (por ejemplo) y se quedan tan panchos. Sin embargo, el sistema, o
modelo, es mucho más porque abarca todas las variantes tácticas empleadas. El
modelo de juego de un equipo se asienta en las variantes tácticas que emplea con
más asiduidad y que pueden resumirse en: alineación, formación (que se confunde
con sistema), posición defensiva, tipo de ataque, conducta defensiva y dinámica
de ataque. Pero por encima de esta confusión, existen dos errores que hacen
mucho daño, en la práctica, a la evolución del fútbol. Por una parte, se
atribuye a cada entrenador un modelo de juego a modo de característica personal
que le diferencia de los demás; por otra parte, a cada equipo se le considera
con una forma concreta de desarrollar el juego, como si sólo se jugase a una
cosa en vez de jugarse al fútbol.
Un equipo
no debe, y ante bastantes circunstancias del juego no puede, aplicar un modelo
(o sistema) rígido; no debe, o no puede, aplicar siempre las mismas variantes
tácticas porque en el juego pueden darse, y de hecho se dan, diferentes
circunstancias. Llevo muchos años indicando que
el equipo que juega bien es el que interpreta bien cada situación del juego para
resolverla en la forma que convenga a cada instante. Por otra parte, no
debe aplicarse a los entrenadores un modelo de juego, un entrenador no debe
llevar consigo una forma de jugar. La misión de un entrenador profesional de
fútbol es manejar los recursos futbolísticos de los jugadores de su plantilla
con el objetivo de lograr el máximo rendimiento posible. Debe manejar todos los
recursos de juego para plantearlos y entrenarlos eficazmente. Un entrenador no
es un modelo, de la misma forma que un médico no es una medicina. Sin embargo,
cada vez que un entrenador llega a un equipo se habla de “su sistema” o “su
modelo”. En los inicios de cada campeonato se vuelve a vueltas con el modelo.