Lesiones musculares: la profilaxis y la casualidad
En varias
ocasiones y desde hace mucho tiempo he reflejado en escritos y foros que en
el fútbol existe un gran déficit de entrenamiento preventivo de lesiones.
Ejemplos: brillan por su ausencia los trabajos de fuerza compensatoria y los
ejercicios de flexibilidad suelen realizarse incorrectamente. Hace bastantes
años escribí un artículo al que titulé “Isquiotibiales Club de Fútbol”.
Algunos años después escribí otro sobre el mismo tema con el título de
“Isquiotibiales Club de Fútbol II”. En ambos me refería al elevadísimo
número de lesiones que se producen cada temporada en el grupo de los
músculos isquiotibiales (semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral).
Sorprendentemente, sigue creciendo este tipo de lesiones. Antes se podía
hacer más de una plantilla con los lesionados de cada año en este grupo
muscular, ahora pueden hacerse más de cuatro plantillas cada año, en cada
categoría, con los jugadores que sufren estas lesiones. Alarmante. Otros
grupos musculares también sufren muchas lesiones, al igual que otros
elementos articulares como tendones y ligamentos.
Es sabido que la infección
de una muela, o un diente, puede producir una lesión muscular, cuestión que se
vigila y controla bien. Pero
en la práctica diaria del entrenamiento no suele llevarse a cabo un conjunto de
ejercicios para evitar posibles lesiones. En este sentido, escasea mucho la
profilaxis necesaria. En consecuencia, en el grupo de isquiotibiales, en
el grupo de aductores (aductor mayor, aductor mediano, aductor menor y pectíneo)
y en el sóleo, así como en algunos ligamentos de la articulación del tobillo y
de la rodilla, las lesiones aparecen con demasiada frecuencia por no tener la
protección de una adecuada profilaxis. Los servicios médicos son bastante
eficaces para curar la lesión una vez que ésta se ha producido, sin embargo, no
se contemplan los ejercicios preventivos. Algunas lesiones se producen por
casualidad, por factores que escapan a nuestro control, sin embargo, muchas
lesiones se podrían haber evitado con una profilaxis adecuada a lo largo de
todos los ciclos de entrenamiento de cada temporada.
Los jugadores
profesionales rechazan este trabajo, lo sé, suelen considerarlo algo “fuera del
entrenamiento” que les hace estar más tiempo en el campo o en el gimnasio. No se
dan cuenta de que es absolutamente necesario, aunque no sea un entrenamiento
específico para el juego. No son conscientes de que son ellos los primeros
beneficiados. De forma constante y diaria deben planificarse y realizarse
ejercicios de facilitación neuromuscular propioceptiva para el grupo de los
isquiotibiales, fortalecimiento del grupo de aductores, potenciación del sóleo,
saltitos sobre superficies irregulares para acondicionamiento de los ligamentos
de la articulación del tobillo, muchas series de muchas repeticiones de
abdominales bien hechos, y muchos estiramientos manteniendo la posición para
evitar el reflejo miotático muscular. Por otra parte, deben erradicarse los
ejercicios de lumbares en el suelo desde la posición de tendido prono, y nunca
deben hacerse estiramientos inmediatamente tras un partido ni tras ejercicios de
velocidad ni tras multisaltos, para ello es necesario un trote suave previo.